Día
de los difuntos: es
la conmemoración que la Iglesia Católica celebra el
2 de noviembre, cuyo objeto es interceder ante Dios con oraciones,
sacrificios y limosnas por las almas del purgatorio para que abandonen
esta morada y vayan al cielo.
Instituido
por primera vez en los monasterios cluniacenses en el año 998,
la observancia se generalizó muy pronto.
Entre
los campesinos europeos, el Día de Difuntos permite recuperar
muchas costumbres populares precristianas. Asimismo, entre algunos
pueblos latinoamericanos en el Día de los Muertos se realizan
numerosas ofrendas, especialmente de comida, bebidas y flores para
complacer a los familiares difuntos y obsequiarlos con provisiones
para su largo camino por el inframundo (cielo e infierno), según
las creencias de las religiones prehispánicas. A los sacerdotes
católicos se les permite decir tres misas de difuntos ese día.
Purgatorio:
en la teología cristiana se considera
así al estado de expiación, en el que según la
Iglesia Católica y las orientales, las almas, después
de la muerte o se purifican de sus pecados veniales o sufren el castigo
temporal que, una vez redimida la culpa del pecado mortal, debe sufrir
todavía el pecador por sus actos.
Se supone que así se asegura la felicidad última de
las almas.
Las
iglesias orientales ortodoxas y la católica y las distintas
iglesias nacionales protestantes coinciden en la idea de la existencia
del purgatorio; coinciden también en que se trata de un estado
de sufrimiento.
Día de todos
los santos: Es la fiesta
cristiana que se celebra el 1 de noviembre en las iglesias católica
y anglicana para honrar a todos sus santos, es decir, a todas las
almas de las personas justas que al morir fueron a gozar de la presencia
de Dios en el cielo.
Se
estableció como fiesta eclesiástica a principios del
siglo VII, cuando el Panteón de Roma fue consagrado como la
Iglesia de la Santísima Virgen y Todos los Mártires.
El Papa Gregorio IV (muerto el año 844) dio la autorización
oficial en el año 835. Seguramente se eligió el 1 de
noviembre porque coincidía con una de las cuatro grandes fiestas
de los pueblos germanos y la política de la Iglesia era sustituir
los ritos paganos por los cristianos.
Día de acción
de gracias: es una fiesta
oficial en Estados Unidos y Canadá, celebrada por primera vez
en Nueva Inglaterra en la época colonial. Su actual origen
probablemente se encuentre en las fiestas de las cosechas, que son
tradicionales en muchas partes del mundo.
Tras
la recogida de la primera cosecha por los colonizadores de Plymouth
en 1621, el gobernador William Bradford proclamó un día
de acción de gracias y oración, compartido por todos
los colonizadores y nativos.
En
1623 un día de ayuno y oración durante un período
de sequía fue cambiado a uno de acción de gracias porque
la lluvia llegó durante las oraciones.
Gradualmente
se impuso en Nueva Inglaterra la costumbre de dar anualmente la acción
de gracias después de la cosecha. Durante la guerra de Independencia
estadounidense en Congreso continental sugirió un día
al año de acción de gracias.
Fiestas de la cosecha:
Son unas de las fiestas más
antiguas conocidas y existido desde tiempos paganos, cuando los hombres
agradecían festivamente a los dioses la celebración
de las cosechas, que garantizaban el alimento para el año venidero.
Como
muchas costumbres antiguas, los rituales de la recolección,
como la ofrenda de los primeros frutos a los dioses, fueron adoptados
por la primitiva iglesia cristiana, por lo que en la Edad Media el
primer trigo de la cosecha se convertía en pan eucarístico
el 1 de agosto.
Una
vez recogida toda la cosecha, se celebraba la fiesta en una casa de
labor.
Era
costumbre utilizar la última gravilla de trigo para hacer un
muñeco (una figura simbólica o decorativa trenzada de
paja) que era puesto en alto y trasladado con gran ceremonia a las
fiestas.
Se
creía que el espíritu del trigo permanecía en
el interior del muñeco y cuando las fiestas terminaban era
llevado a las casas de labor y guardado allí hasta la siguiente
fiesta de la recolección.
Actualmente, en algunas zonas de habla inglesa, la Acción de
Gracias por la recolección es una fiesta religiosa celebrada
el último
domingo de septiembre o el primero de octubre.
Halloween: es
el nombre anglosajón aplicado a la noche del 31 de octubre,
que precede a la fiesta cristiana del Día de Todos los Santos.
Se
cree que las prácticas conectadas con Halloween se originaron
entre los antiguos druidas, que creían que esa noche, el señor
de la muerte, Saman, provocaba a las huestes de los espíritus
malignos. Encendían grandes hogueras para espantarlos.
Entre
los antiguos celtas, Halloween era la última noche del año
y se consideraba como un momento propicio para examinar los presagios
del futuro; y también creían que los espíritus
de la muerte revisitaban sus moradas terrenales esa noche.
Los
romanos, tras conquistar Gran Bretaña, añadieron a Halloween
elementos de la fiesta de la cosecha celebrada el 1 de noviembre en
honor a Pomona, diosa de los frutos y de los árboles.
La tradición celta de encender hogueras
sobrevivió hasta épocas modernas en Escocia y Gales,
y el concepto de fantasmas y brujas es común en la celebración
de Halloween. En la actualidad, esta fiesta se celebra en muchos países
y los niños se disfrazan y salen al vecindario a pedir dulces.