El
conocimiento metafísico
y
el religioso
(Extractado
del 4to. fundamento del Círculo Metafísico Argentino)
(Declaramos al poder infinito de Dios como todo lo existente, bueno
y real)
Todas
las religiones monoteístas convergen hacia un punto en común
cuando se habla del poder divino. Este punto dice que Dios es omnipotente
(que tiene todo el poder).También coinciden en el concepto
del poder del mal.
Nosotros
nos preguntamos:
¿Si Dios tiene todo el poder, qué poder le queda al
mal?
¿Cómo es posible que un Dios bondadoso, amoroso y suprainteligente
pueda tener todo el poder, si el mal y sus huestes infernales pululan
tentando y aniquilando a los hombres?
Es
evidente y clara la contradicción existente al respecto por
parte de la mayoría de las religiones. Al margen de toda esta
confusión, sentimos en el corazón que en verdad el poder
de Dios es infinito y el mal con sus consecuencias, es solo una proyección
del ego humano.
Hay
un solo Dios, un solo poder, una sola mente.
Los
hijos del altísimo encarnados aquí en la Tierra, comparten
como un fragmento de la divinidad, todo el poder de su padre espiritual.
Este poder irradia sabiduría de la mente infinita aclarando
las ideas en el campo mental humano.
El
maravilloso universo espiritual es infinito, inmutable y real, como
lo es el hijo del supremo creador hecho a su imagen y semejanza.
Todo el universo espiritual junto a todas la
divinas presencias YO SOY de las incalculables chispas divinas, conforman
la única creación existente, buena y real. Todo lo que
está circunscrito al tiempo y al espacio y que es regido por
las leyes físicas, tiene un principio, un desarrollo y final.
Esto comprende lo ilusorio e irreal.
Siglos de caducas enseñanzas religiosas
han sumido a la humanidad en el tremendo letargo en que hoy se encuentran
los seres humanos.
El
hombre transita desesperado un mundo de ilusión y fantasía
que él mismo se ha encargado de crear.
Esta
pesada pesadilla obliga a reflexionar sobre lo real e irreal, lo bueno
y lo malo, lo infinito y lo temporario.
Es
muy difícil crecer interiormente si se abriga la creencia de
que lo que vemos, escuchamos y palpamos pertenece a la realidad.
Todo esto es una gran paradoja, puesto que cuando más intentamos
entender y lograr conquistar lo material para adecuarlo a nuestros
deseos, más lo alejamos y se nos torna incongruente.
La
búsqueda de la satisfacción de los sentidos, a través
del poder y del ego, conforma una fórmula alienante que a la
larga desquicia a la psiquis humana.
El hombre perdido, en este sueño material, confunde los valores
esenciales.
Para
poder desarrollarse y crecer en armonía con el orden cósmico
universal, se deberá comprender cabalmente, que la totalidad
del poder pertenece al Padre Madre Dios; que la luz y el amor son
las bases de la realidad y que toda la creación divina es positiva
y bondadosa.
Ningún
poder ha escapado, escapa o escapará del seno pater mater universal.
Todo lo contrario al orden divino pertenece a la región de
las sombras.
Ellas
atemorizan con sus fantasmas al niño asustado al que aún
le falta crecer.
Toda esta ilusión es patrimonio del reino de Maya y prestarle
atención significa perderse en él.