Bodhisattva:
es un término sánscrito que significa
«el que es destinado para, o cuya esencia es, el alumbramiento».
En su origen el concepto aludía al Buda histórico, Siddharta
Gautama, durante sus nacimientos anteriores, y a parte de su carrera
antes del Gran Viaje.
En el budismo
Mahayana, el término hace referencia al individuo que ha pasado
a lo largo de 10 etapas a la perfección espiritual, pero elige,
por compasión, aplazar el premio final, el nirvana, para trabajar
por la salvación de todos los seres sensibles transfiriéndoles
el mérito de ellos mismos.
Los bodhisattvas son en general concebidos como personificaciones
de virtudes particulares de Buda. Así, Manjusri, con su espada
y su libro de conocimiento, representa la sabiduría de Buda
y Samantabhadra, su felicidad. Avalokitesvara (el Señor que
vigila), personifica la compasión infinita.
Estos
bodhisattvas, considerados como salvadores celestiales, se convirtieron
en objetos populares de devoción en Asia oriental. Maitreya,
el bodhisattva del amor, es reconocido por los seguidores del budismo
Theravada como el futuro Buda.
Maitreya:
es en el budismo el próximo Buda
bodhisattva, quien renacerá en un futuro lejano para renovar
la doctrina. Mientras aguarda tal acontecimiento, para el que, según
ciertos cálculos, aún quedan 30.000 años, habita
en el Paraíso de Tushita.
La venida de Maitreya se justifica, según afirman algunas fuentes,
ante la degeneración que para entonces habrá experimentado
la ley budista. El nuevo Buda rescatará a los seres que todavía
viven atrapados en el ciclo de la reencarnación y los conducirá
al nirvana.
Otras corrientes
predicen que Maitreya rezará durante 60.000 años antes
de ascender al paraíso y aseguran que su doctrina perdurará
otros 10.000 años. El culto a Maitreya surgió alrededor
del siglo III d. C. y es reverenciado entre los fieles a las doctrinas
Theravada y Mahayana.
Avalokitesvara: (en términos
sánscritos, el señor que vigila) es un bodhisattva compasivo
venerado tanto en el budismo Mahayana como en el budismo Theravada.
De menor entidad que los grandes budas se le considera una manifestación
de Amithaba. Algunas fuentes le atribuyen la creación del universo
material y su custodia desde la muerte del buda histórico hasta
el advenimiento del futuro buda salvador, Maitreya.
A menudo
se le representa dotado de 11 cabezas; la leyenda sacra refiere que
su cráneo se dividió en 10 partes como consecuencia
del pesar que le produjo la conciencia del número de seres
humanos que todavía quedaban por salvarse. Amithaba convirtió
cada trozo en una cabeza entera y la coronó con la suya propia.
El culto
a Avalokitesvara surgió en la India y en siglo I de nuestra
era fue introducido en China, donde es conocido como Guanyin (Wade-Giles,
Kuan-yin).
En el arte
chino aparece con frecuencia bajo aspecto andrógino e incluso
femenino, lo que podría indicar una asimilación a la
Diosa madre nativa.
El budismo
País puro, sobre todo en el Japón, lo venera con el
nombre de Kannon, asociándolo a Amitabha, a quien considera
uno de los principales servidores.
Su presencia
en las diversas manifestaciones del arte nipón es frecuente,
ya que según la tradición, recurría a todo tipo
de disfraces para engañar y eludir el sufrimiento.
Amitabha: buda compasivo en
el budismo Mahayana, adorado por la secta País puro. Según
el Sukhavativyuha Sutra (descripción del Paraíso Sutra
Occidental), Amitabha cuyo nombre en sánscrito significa Luz
Infinita, fue un monje llamado Dharmakara, discípulo del buda
Lokesvararaja, quien le instruyó en la apreciación de
la belleza de las Tierras de Buda (los paraísos que anunciasen
los 80 budas precedentes).
En su camino hacia la iluminación, Dharmakara, hizo varios
votos, uno de los cuales, consistía en que una vez convertido
en buda, crearía una tierra buda 81 veces mejor que las anteriores
para acoger a quienes invocaran su nombre. Dicho voto se cumplió.
Amitabha es venerado por numerosos creyentes en China y Japón,
que confían en renacer en el País puro.
En el arte clásico nipón abundan las imágenes
de Amida, su nombre japonés, en actitud de dar la bienvenida
a los fieles. También se le atribuye la facultad de manifestarse
ante el mundo como Avalokatesvara (en japonés, Kannon) un bodhisattva
compasivo.
El tantra
budista lo reverencia como uno de los Cinco Budas Cósmicos.
Tantra: en sánscrito,
red o secreto, es un conjunto de textos y rituales religiosos esotéricos
budistas e hindúes. Los tantras se escribieron en el periodo
medieval y están organizados en forma de diálogo entre
el dios Siva y su consorte Parvati donde le explica la filosofía
y mitos subyacentes en el ritual tántrico.
Los seguidores
tántricos aprenden de un gurú como liberar la energía
psicosexual (el poder de la serpiente enroscada, kundalini, que se
ubica en la base de la columna vertebral, a través de puntos
focales (chakras) hasta alcanzar el superior y experimentar en su
interior la unión del dios y de la diosa.
El budismo tántrico se independizó del Mahayana y se
perfeccionó en el Tibet.