Oración:
Se considera así en religión tanto al acto de comunión
de una persona con Dios, o con algún elemento de culto, como
las palabras empleadas para este fin.
Es el resultado natural de la creencia de una persona en una divinidad.
La oración puede ser individual o en grupo, formal o espontánea,
silenciosa o hablada.
En las religiones primitivas la oración fue fundamental y en
especial para la religión judía desde los primeros días.
El templo era una «casa de oración» (Isaías,
56,7) y los salmos o salterios se convirtieron en la oración
de la liturgia en los templos y sinagogas y conformaron la esencia
de las oraciones en el primitivo cristianismo.
La oración cristiana incluye de forma habitual, la invocación,
la alabanza, acción de gracias, petición para sí
mismo y para los demás, la confesión y un llamamiento
al perdón.
Sigue el modelo de oración conocido como la Oración
del Padrenuestro dada por Jesús a sus discípulos.
Las formas de oración del culto colectivo varían desde
las elevadas y formales litúrgias de la iglesia católica,
la oración común y la de iglesias anglicanas, pasando
por oraciones habladas extemporáneas de misas no litúrgicas,
hasta la silenciosa oración de la Sociedad de Amigos (los cuáqueros).
En un sentido más estricto la oración es considerada
como la comunión espiritual cuyo fin es pedir algo a una divinidad.
En un sentido más amplio se puede considerar como una forma
de rito cuyo objetivo es llevar a uno a una relación más
próxima con aquello que uno considere superior. En este sentido
se puede considerar que las danzas rituales de ciertas tribus como
la meditación budista en busca de auto-perfección son
formas de oración. En su aspecto más elevado la oración
sirve al individuo como indicativo de su compromiso absoluto con Dios.
Los objetos que algunos utilizan para realizar una oración,
tales como, rosarios (cuentan las oraciones que se realizan), rueda
de oración (caja cilíndrica que contiene oraciones escritas,
que creen surten efecto al girar sobre su eje, los lamaístas)
y la alfombra de oración (que utilizan los musulmanes) han
ido evolucionando a través de los siglos.
Sociedad de amigos:
es el nombre de una comunidad de cristianos protestantes, también
conocidos como cuáqueros.
La base de su fe radica en creer que la revelación divina es
inmediata e individual y que todas las personas pueden sentir la palabra
de Dios en su alma si hacen todos los esfuerzos para oírla
y actuar conforme a ella; esta revelación puede recibir el
nombre de «luz de adentro», «Cristo dentro»
o «luz interior». Los primeros cuáqueros identificaban
este espíritu con el Cristo histórico.
Estaban en contra de un credo formal, cuyo culto
se basa en el silencio; tampoco querían apoyarse sobre el clero,
un grupo alejado del mundo y a quienes además debían
pagar, considerando que cualquier participante podía ser receptor
de la palabra de Dios.
Los cuáqueros hacen hincapié en la bondad del ser humano,
ya que consideran que cada quien tiene algo de Dios, pero también
reconocen la existencia de la maldad humana y hacen lo posible por
eliminarla.
Son amantes de la verdad y la sinceridad.
Tratando de emular a Jesús, tratan de eliminar todo tipo de
lujo en su vida y buscan la simplicidad en su vestir y en su forma
de hablar.
Hasta los últimos años del siglo XIX los cuáqueros,
mantuvieron formas de expresión informales para nivelar el
trato entre las diferentes clases sociales.
En el plano administrativo y organizativo no hay discriminación
de sexo.
La calificación de miembro se basa en principios morales y
religiosos, y en la disposición del candidato de aceptar y
realizar sus obligaciones dentro de la comunidad.
Sostienen reuniones generalmente una o dos veces por semana, para
la celebración del culto y con ello buscan ayudar a sus miembros
a sentir la presencia de Dios y que esta sea la guía espiritual
en sus vidas.
Su origen se remonta a la época de la Reforma. Muchas de las
doctrinas de los cuáqueros fueron tomadas de grupos religiosos
antiguos, sobre todo anabaptistas y de los independientes, grupos
que creen en el liderazgo de los laicos, congregaciones independientes
del Estado y la Iglesia.
En un principio eran seguidores de un predicador laico inglés,
George Fox, quien en 1647 comenzó predicando la doctrina de
«Cristo dentro» que luego se iría desarrollando
y enfocando a la idea de «luz interior».
Fox no pretendía formar una agrupación pero sus seguidores
se agruparon y formaron una organización autónoma llamada
«Hijos de la luz», «Amigos de la Verdad» hasta
llegar a ser «Sociedad de los Amigos».
El nombre de cuáqueros, con el que son popularmente conocidos,
surgió por los agitados movimientos que realizaban antes de
la revelación divina (en inglés to quake significa temblar).
La primera exposición completa que hubo
de la doctrina de la «luz interior» fue escrita por el
cuáquero escocés Robert Barclay en «Apología
de la verdadera divinidad cristiana...» de 1678 considerada
como el trabajo teológico más importante de esta sociedad.
La Sociedad de los Amigos fue víctima de persecuciones desde
que se formaron como grupo. Interpretaban de forma literal las palabras
de Jesús: «No juréis de ninguna manera»
y «No resistáis al mal».
De acuerdo con ellas estaban en contra de prestar juramentos, predicaban
en contra de la guerra, incluso el no devolver con agresión
las agresiones recibidas y con bastante frecuencia estaban en contra
de la autoridad de la iglesia o del Estado.
Dado que rechazaban toda organización religiosa, no pagaban
el diezmo a la Iglesia de Inglaterra, es más, se reunían
en público para celebrar el culto, una contravención
del Acta Conventual de 1664, que prohibía las reuniones de
culto en otro lugar que no fuera la Iglesia de Inglaterra. A pesar
de ello, hubo cientos de personas que se sintieron atraídas
por las enseñanzas de los cuáqueros, tanto en Europa
como en América.
Durante el siglo XIX, surgieron ciertas diferencias de opinión
respecto a la doctrina central, problemas que con el tiempo se fueron
afianzando. Como resultado de estas divergencias, dentro de la comunidad
surgió un espíritu nuevo. La mayoría de ellos
abandonaron sus extrañas formas de vestir y de hablar, como
también su actitud hostil hacia las artes y la literatura,
asuntos que hasta entonces eran considerados mundanos.
Los cuáqueros han destacado siempre por su espíritu
solidario. En 1947 los comités británico y estadounidense
del Socorro Cuáquero Internacional, recibieron el Premio Nóbel
de la Paz.
El número de sus miembros, siempre han constituido un grupo
reducido. A comienzos de la década de 1980, el número
total de miembros era de unos 200.000, distribuidos en 30 países.
El grupo más importante se encuentra en Estados Unidos, donde
1.100 congregaciones cuentan con más o menos 117.000 miembros.
Hay otros grupos en América Central, Australia, Canadá
y Nueva Zelanda.