Medicina alternativa
(Segunda parte)
Acupuntura:
Esta es una forma muy conocida de medicina oriental. Fue descubierta
por los chinos hace miles de años en forma casual. En aquella
época se observó que los soldados que eran heridos con
flechas se recuperaban de enfermedades que habían venido padeciendo
desde hacía años.
La acupuntura consiste en la inserción de agujas en determinados
puntos del cuerpo, por donde se cree que fluye energía vital.
El uso de la acupuntura como anestesia (para aliviar o bloquear la
sensación de dolor) comenzó en 1958 cuando se empleó
por primera vez para aliviar el dolor postoperatorio. Más tarde
fue empleada como anestésico general en cirugía.
Los antiguos chinos identificaron 26 meridianos, vías o canales
del organismo por donde fluye la energía (chi). Los meridianos
unen una serie de puntos donde la energía y la sangre convergen,
de los cuales hay unos 800 en el cuerpo.
Cada punto o grupos de puntos se asocian con un órgano específico
o función corporal. La enfermedad se considera como el resultado
del bloqueo de la energía a través de algunos de estos
meridianos y para conseguir un estado saludable se precisa un flujo
del chi sin obstrucción.
Localizando el punto de obstrucción o relajando este con la
acupuntura, se elimina el dolor o la enfermedad y se restaura el flujo
equilibrado de energía.
Una vez localizado el punto exacto que requiere tratamiento, el acupuntor
inserta una aguja en la piel, cuya profundidad dependerá de
la extensión de la enfermedad y del sistema corporal afectado.
Según el tratamiento que se precise, la aguja puede permanecer
en el lugar desde unos pocos segundos hasta varias semanas.
En los países occidentales se utiliza generalmente la acupuntura
para aliviar el dolor.
Homeopatía:
El diagnóstico y tratamiento homeopático tratan el
cuerpo entero como un organismo unificado. Sus bases se asientan en
el siglo XIX, cuando Samuel Hahnemann, definió la enfermedad
«como un defecto del estado de salud», que no se puede
eliminar de forma mecánica del organismo.
En 1881 Hahnemann propuso que la curación debía ser
rápida, segura y permanente y creyó que la medicina
holística abarcaba todos esos atributos. La enfermedad se consideraba
de dos formas posibles: aguda, cuando la persona estaba incapacitada
temporalmente pero con el tiempo podía mejorar, y crónica,
cuando una serie de episodios agudos podrían con el tiempo
incapacitar seriamente al paciente.
El homeópata tiene cuatro responsabilidades en el tratamiento
de procesos agudos: un perfecto conocimiento de la enfermedad, su
etiología, patología, pronóstico y diagnóstico;
un completo conocimiento del poder medicinal de los fármacos;
la capacidad de relacionar el efecto del medicamento con la condición
del paciente; la capacidad de prever las barreras entre el paciente
y la salud y el conocimiento de cómo reducir esas barreras.
El tratamiento prescrito por el médico homeópata se
basa en gran parte en la idea de que el organismo contiene una fuerza
vital que tiene el poder de recuperación. Las bases de la homeopatía
cumplen con cuatro leyes fundamentales. La ley de los similares, «lo
igual cura lo igual»; un medicamento que produce síntomas
de una enfermedad en una persona sana curaría a otra que presenta
la enfermedad.
De manera significativa, esto no tiene una base en la farmacología
convencional. La ley de la potenciación propugna que altas
dosis de una medicina intensifican la sintomatología de la
enfermedad, mientras que dosis pequeñas fortalecen los mecanismos
de defensa del organismo. De aquí que la curación no
se deba a la cantidad de medicación sino a su calidad, y de
forma invariable, a aspectos sutiles del tratamiento curativo.
Esta es la razón por la que la mayoría de los remedios
homeopáticos que se utilizan hoy precisan regímenes
de prescripción y formación elaborados.
La ley de la curación ocurre de arriba hacia abajo, de dentro
hacia fuera, desde un órgano importante hacia otro menos importante
y en orden inverso a los síntomas. La medicación individual
consiste en una droga pura única en un tiempo, no haciendo
mezclas que pudieran contener compuestos dañinos.
(continuará)