Un
gesto de buena voluntad a la raza humana
En esta época de tanto materialismo, frivolidad
e indeferencia es necesario realizar un llamado de unión a todos
los seres de buena voluntad.
Este pedido de integración mundial es para intentar salvar lo
más sagrado que tiene el hombre y que inexorablemente va camino
a perder.
Hablamos de su libre albedrío o el derecho interno de libre elección.
La sociedad moderna está robotizando al hombre, guiando subliminalmente
sus gustos y preferencias hacia modelos y arquetipos prefabricados por
ciertos sectores, que solo buscan satisfacer sus mezquinas ansias de
poder y riqueza.
Es hora de despertar y dejar de comprar los «espejitos de colores»
de este mundo material.
Es hora de comprender que por más que tengamos todo, si nos perdemos
a nosotros mismos, nada tendremos.
No se puede ser feliz en un mundo donde reina la infelicidad y no se
puede cambiar el mundo externo, sin comenzar a cambiar nuestro mundo
interno.
Pero no todo está perdido.
«Abre tu corazón, ama profundamente,
sin esperar nada y todo lo necesario te vendrá.»
Recuerda: «Pide y se te dará; busca
y encontrarás; golpea y te abrirán.»
La provisión
y la providencia
Es común asociar providencia con provisión, pero observando
esto bajo la lente espiritual hay una diferencia. Providencia es lo
concerniente a la irradiación divina de los dones del espíritu,
que abundantemente descienden de Dios. Provisión es el hecho
de proveernos de las cosas materiales.
Es por eso que en metafísica ambos hechos se piden a través
de la invocación y decreto de diferentes rayos; en el caso de
la providencia a través del rayo oro rubí que es también
el rayo de la devoción y todo lo concerniente a la paz, tranquilidad,
serenidad y luz para emprender el camino hacia el despertar espiritual.
En el caso de la provisión se pide el rayo verde que es el de
la verdad, es decir, se manifiesta toda la Verdad Divina y por lo tanto,
todo lo que hemos logrado avanzar en cada encarnación nos permitirá
una mejor calidad de vida material.
Si bien ambos conceptos, providencia y provisión parecieran ser
la misma cosa, podemos darnos cuenta de la sutil e importante diferencia
entre ambos. Más allá de los rayos, cuando solo pedimos
provisión, es como si pidiéramos lo material, el dinero.
Mientras que pidiendo providencia, le estamos dando importancia a lo
que realmente tiene un gran valor, lo espiritual.
Cuando los dones del Padre son pedidos, llega a nosotros su infinito
amor, su sabiduría, su paz, su fortaleza, su energía y
todo eso nos conduce a mejorar nuestras vidas. Cuando se pide la providencia
estamos haciendo un acto de amor a Dios, ya que nos ponemos en manos
de Su Sabiduría y El como nuestro Padre Madre nos guiará
para que podamos tener una mejor vida en este plano terrenal y material.
Por consiguiente, valorando más lo espiritual, lo material vendrá
por sí solo.
Cuando meditamos y pedimos luz, llega a nosotros toda la energía
divina manifestada a través de todos sus rayos, quiere decir
que está incluido el rayo verde y el rayo oro rubí. Esta
aclaración, es más que nada para que diferenciemos y valoremos
más cada posibilidad que nos da este conocimiento metafísico.