Melquisedec: fue
un rey-sacerdote de Salem (la tradición judía lo identifica como de
Jerusalén) y aparece en el antiguo testamento (Génesis 14, 18-20).
Según la Biblia, Melquisedec sale al encuentro de Abraham al regresar
este de la batalla contra los reyes mesopotámicos; Melquisedec ofreció
a Abraham pan y vino (una prefiguración según algunos especialistas
cristianos, de la eucaristía) y a cambio obtuvo un diezmo del botín
de Abraham.
En el salmo 110 se le describe como prototipo del Mesías.
La Epístola a los Hebreos del Nuevo Testamento recoge referencias
del Antiguo Testamento para demostrar que Melquisedec presagió la
llegada de Jesús.
Libro de Isaías:
es el más extenso de
los libros proféticos del Antiguo Testamento. Isaías considerado por
la tradición el autor del libro que lleva su nombre, fue hijo de Amós
y nació en el seno de una familia aristocrática de Jerusalén hacia
el año 760 a. C. Profetizó durante los reinados de Ajaz, rey de Juda
y de su hijo y sucesor Ezequías.
Según la tradición sufrió martirio en el año 701 o 690 a. C. La belleza
de su estilo y la constante nobleza de su mensaje le convirtieron
en uno de los autores bíblicos más reverenciados.
Aunque la totalidad del libro se atribuye a Isaías, la mayoría de
los especialistas considera hoy que se trata de una obra compuesta,
que tal vez alcanzó la forma que es conocida antes del año 180 a.C.
El libro
de Isaías se puede considerar dividido en dos secciones que tienen
su origen en épocas diferentes y que se caracterizan por destacadas
y distintas perspectivas teológicas y estilos literarios.
Un Isaías histórico en los primeros 39 capítulos, es decir, durante
la segunda mitad del siglo VIII a. C., que se denomina Primer Isaías.
La segunda sección del libro, capítulos 40 al 66, es atribuida a diversos
autores y suele dividirse en Segundo y Tercer Isaías. Las principales
ideas teológicas se hallan concentradas en los primeros 12 capítulos.
Según el
profeta los sacrificios rituales para apaciguar a Dios son considerados
aborrecibles si quienes los ofrendan tratan con injusticia al prójimo,
en especial a los más pobres y desfavorecidos.
Los comentarios
cristianos consideran que las profecías de los capítulos 7 al 12 son
descripciones del Mesías y de la era mesiánica, por tal motivo esta
sección es considerada en ocasiones como Libro de Emmanuel o Dios
con nosotros.
Los capítulos
24 al 27 contienen el material que suele encontrarse en escritos apocalípticos
posteriores, pos lo que algunos especialistas lo denominan el Apocalipsis
de Isaías.
Oráculo:
es la respuesta en forma de consejo o profecía que,
especialmente durante la antigüedad griega y romana, daba una
deidad después de que le fuera formulada alguna consulta; también
por extensión se llamaba así, al lugar donde el pueblo
consultaba a sus deidades. Los lugares más destacados en el
antiguo mundo griego se hallaban en Delfos, Dídimo (en la costa
de Asia Menor), Dódona (en Epiro), y Olimpia.
La respuesta de los dioses se podía obtener de diversas formas;
en Delfos a través de una sacerdotisa en trance; en Dódona
a través de la interpretación de las señales
que producía el tintineo de una caldera golpeada por una cadena
que se movía con el viento, o mediante el sacrificio de animales.
El oráculo no griego más famoso fue el del dios egipcio
Amón, en el oasis de Siwa, en el desierto Líbico. Roma
recuperó y asimiló los oráculos griegos, pero
también contaba con los suyos propios, tales como el de la
Sibila de Cumas.
Los hebreos usaron los oráculos para consultar los urim y los
thummin a través del sumo sacerdote. En Fenicia los oráculos
estaban asociados con las deidades Baalzebud (Belcebú) y Baalim.
Los oráculos fueron habituales en toda Babilonia y Caldea.
Urim y Thummin: (en hebreo Urim Wethummin,
desconocido) según el Antiguo Testamento (Éx. 28,30
- Lev. 8,8) eran objetos utilizados en la adivinación. Piedras
preciosas que se colocan en el «pectoral del juicio»,
el doble forro de la toga superior del sumo sacerdote de Israel. Al
responder a una pregunta, la respuesta se obtendría al extraer
una de las piedras de una bolsa donde se colocaban todas mezcladas,
mediante un «si» o «no». El historiador judío
del siglo I d. C. Flavio Josefo señaló que la utilización
de los urim y thummin como objetos adivinatorios finalizó en
el siglo II a. C.
Amón: (en egipcio, oculto) fue una antigua deidad egipcia,
originalmente un dios tebano local de las fuerzas reproductoras, representado
como un carnero. Posteriormente fue identificado con el dios sol Ra
de Heliópolis y se le llamó Amón-Ra, el padre
de los dioses, el hacedor del género humano, el creador del
ganado, el «señor de todo lo que es». Como dios
universal llegó a ser el dios de la nación egipcia y
del Imperio. Amón fue venerado en las antiguas colonias griegas
de Cirene, donde se le identificaba con Zeus, y en Roma donde se le
asociaba con Júpiter.