La fe es un acto de amor hacia Dios; es creer en su existencia sin
necesidad de pruebas físicas.
La fe es alimentada con cada acto elevado en el espíritu.
La fe es lo que sentimos en cada oración o plegaria y la esperanza es
el deseo de la manifestación en la fe.
La voluntad es la fuerza que nos permite poner
en marcha nuestras ideas, pensamientos y emociones.
La voluntad es la energía que nos impulsa con la fe a recorrer día a
día el sendero de la vida.
La quietud no es como pensamos, la falta de movimiento. Incluso cuando
creemos estar quietos, el planeta está girando.
La quietud es movimiento en armonía. Por lo tanto, con la fe, la esperanza
y la voluntad lograremos una vibración armónica que nos llevará a sentirnos
mejor.
Alimentemos estas tres virtudes para poder proyectar un mundo mejor,
en paz y armonía. ¡Felices fiestas y buenos proyectos para el año que
se inicia!
Hasta pronto