La
astrología y la astronomía en sus inicios
(cuarta parte)
Se cree que los signos del zodíaco
tuvieron su origen en Mesopotamia alrededor del año 2000 a. C.
Los griegos adoptaron los signos de los pueblos babilónicos y se los
transmitieron a otras civilizaciones de la antigüedad.
Los egipcios asignaron nombres
y símbolos diferentes a las divisiones del zodíaco.
Los chinos también adoptaron
la división en 12 secciones pero a los signos les dieron los nombres
de algunos animales. Independientemente, la civilización azteca adoptó
un sistema similar.
La astrología china es un sistema
astrológico que se basa en la interpretación: los acontecimientos naturales
se toman como signos del destino.
Según Lieon Hiang del siglo I a. C. un eclipse solar tiene relación
directa con la conducta improcedente de los soberanos. Esta relación
hay que entenderla dentro de la cultura china, en la que el hombre participa
de la armonía del universo y se considera como ser indisociable de esta.
Se han desarrollado varios conceptos: el dao (o tao), el de (o to),
el yin y el yang y los cinco elementos que son los principios que gobiernan
y aseguran la armonía del cosmos.
A estos cinco elementos (madera, metal, agua, fuego y tierra) se añaden
los doce animales del zodíaco, cada uno de los cuales corresponde a
un año.
La rata es el primero de los
animales debido a su inteligencia, encarna la astucia y el encanto.
El búfalo es el símbolo de la primavera y de la agricultura.
El tigre es el rey de los animales
y protector de los jóvenes. La liebre protege a los enamorados y representa
la sabiduría y prudencia.
El dragón, símbolo del emperador,
es también genio de las aguas y de la lluvia fertilizadora. La serpiente
es la forma inferior del dragón.
El caballo es la imagen de la perfección y de la felicidad, símbolo
de la belleza y de la rapidez. El carnero es un animal positivo, soñar
con un carnero augura un porvenir feliz. El mono, inteligente y malicioso
es curandero.
El gallo simboliza la puntualidad.
El perro está condenado a ser un animal vagabundo, no obstante su sagacidad
y lealtad se destacan en todas las leyendas.
El cerdo encarna la riqueza y bienestar familiar.