ww

 

Qué es y
quién fue

 

 

 

Conocimientos generales

 

 

 

Correo
de lectores

 

 

 

Numeros anteriores

 

 

 

Círculo
Metafísico
Argentino

 

 

 

 

 

Página
principal

 

 

Señales de peligro para el aspirante metafísico (continuación)

La ira y el odio:

El dulce maestro Jesús nos dice que los mansos heredarán la tierra. Esto en sí mismo es una gran verdad puesto que la ira nace del odio y esta termina eliminando a su gestor.

Si los violentos son autoerradicados de la tierra por los efectos de sus propias causas, por lógica consecuencia los mansos heredarán el mundo.


El temor injustificado:

Existe un sano y normal temor.
También podemos apreciar un insano e injustificado temor en una gran parte de la población mundial. El sano temor es aquel que nos advierte, guía y cuida al enfrentarnos a una situación peligrosa de un acontecimiento concreto. El temor injustificado nace de los miedos subconscientes que se abrigan luego de atravesar situaciones traumáticas de orden físico o emocional.
Poner fin a este tipo de situaciones es una de las tareas para lograr paz consciente e inconsciente.
Un aspirante metafísico no puede avanzar en el sendero si no ha superado estos fantasmas del pasado.

En una escala de la ley de polaridad podemos encontrar en un extremo a la fe y en el otro al miedo.
El miedo insano nace de la falta de fe.
Si se tiene miedo y no se encuentra una forma racional de identificarlo y justificarlo es porque se ha perdido la fe. El que tiene fe no tiene miedo y el que tiene miedo no tiene fe.
De la única manera que pueden convivir la fe y el miedo es encontrándose ambas en los extremos equidistantes de la ley de la polaridad. Jamás habrá de acercarse una a la otra. Es imposible que se puedan encontrar, puesto que donde está activa una, se encuentra inactiva la otra. Cultivando la fe se erradica el miedo injustificado.

La duda:

La duda socava la fe.Cuando esta cede se instala el temor; cuando el temor crece comienza a manifestarse la ira; cuando esta se acrecienta se precipita la violencia y luego comienza a desatarse el principio del fin.
La duda no tiene cabida en el hombre de fe. Este deberá extirparla ante los primeros síntomas de su manifestación. No hay que permitirle que germine, puesto que si se la deja crecer, sus raíces contaminarán la tierra fértil del bello jardín de la fe, que con mucho esmero ha estado cultivando el aspirante metafísico.

El deseo de venganza:

En las sagradas escrituras leemos que debemos perdonar setenta veces siete. Errar es humano y perdonar es divino.
El hecho de presentar la otra mejilla, lejos de parecer cosa de blandos, significa la cabal comprensión de las leyes metafísicas universales.
Al respecto la ley de causa y efecto nos dice que en definitiva todo vuelve a su punto de creación.
El que siembra vientos cosecha tempestades.

Si todos devolvieran mal por mal y ejercieran la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente) tarde o temprano el mundo terminaría ciego y sin poder alimentarse normalmente.

Detrás del deseo de venganza se oculta el resentimiento, y este se encuentra fundamentado en el temor subconsciente hacia el agresor, deseando aniquilarlo para no volver a recibir el daño efectuado u otro similar de parte de él.

Los celos:

En la célebre obra de Shakespeare, Otelo, observamos una trágica reseña de como los celos pueden arruinar la existencia humana.
En una de las escalas de la ley de polaridad encontramos en un extremo al odio y en el otro al amor. Cuando los sentimientos de una persona exceden el punto medio de esta escala, se generan diversas patologías. Estas pueden confundir la apreciación del juicio que se hace sobre el comportamiento humano y la evaluación general de la persona (este es bueno, aquel es malo, etc.). Pero la realidad nos dice que nos hay buenos ni malos, solo personalidades enfermas.

 
Orsini Web design es la empresa que tan amablemente nos diseña  y actualiza nuestra página.
z Contactenos
Todo el material de texto, audio, video y grafica de este web Site  se encuentra registrado y protegido por derechos de autor.
Libro de visitas