ww

 

Notas sobre Metafísica

 

 

 

Conocimientos generales

 

 

 

Correo
de lectores

 

 

 

 

Numeros anteriores

 

 

 

Círculo
Metafísico
Argentino

 

 

 

 

 

 

Página
principal

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Qué es y quién fué


Halloween

Es un nombre anglosajón aplicado a la noche del 31 de octubre, que precede a la fiesta cristiana del Día de Todos los Santos. Se cree que las prácticas conectadas con Halloween se originaron entre los antiguos druidas, que creían que esa noche Saman, el señor de la muerte, provocaba a las huestes de los espíritus malignos. Los druidas encendían entonces grandes hogueras, con el aparente propósito de rechazar a todos esos espíritus.
Entre los antiguos celtas, Halloween era la última noche del año y se consideraba como un momento propicio para examinar los presagios del futuro. Los celtas también creían que los espíritus de la muerte visitaban sus moradas terrenales esa noche. Los romanos, tras conquistar Gran Bretaña, añadieron a Halloween elementos de la fiesta de la cosecha celebrada el 1 de noviembre en honor de Pomona, diosa de los frutos y los árboles.
La tradición celta de encender hogueras en Halloween sobrevivió hasta épocas modernas en Escocia y Gales, y el concepto de fantasmas y brujas sigue siendo común en todas las celebraciones de Halloween. Sobreviven vestigios de la fiesta romana de la cosecha en la costumbre, habitual en Estados Unidos y Gran Bretaña, de hacer juegos utilizando fruta, como sacar manzanas de un cubo de agua. De origen similar es la utilización de calabazas huecas esculpidas para representar rostros grotescos y que se iluminan con una vela en el interior.
En la actualidad, la fiesta de Halloween que se ha extendido a muchos países ajenos a las costumbres anglosajonas, consiste en que los niños se disfrazan y salen al vecindario a pedir dulces. Al grito de trick or treat (truco o trato) amenazan a los vecinos con que si no les dan golosinas les harán alguna travesura, generalmente inocente.

Druidismo

Es una creencia religiosa de los antiguos celtas que habitaron la Galia y las islas británicas desde el siglo II a. C. hasta el II d. C.

En ciertas regiones de Inglaterra que no fueron invadidas por los romanos, el druidismo sobrevivió hasta dos o tres siglos más tarde, cuando fue suplantado por el cristianismo.

Una de las creencias de esta religión consistía en la inmortalidad del alma, que pasaba después de la muerte al cuerpo de un recién nacido.
De acuerdo con los informes de Julio César, quien se basaba a su vez en el informe parcial del culto escrito de Posidonius, historiador y filósofo estoico, los druidas se creían descendientes de un ser supremo.

Documentos antiguos sostienen que los druidas ejercían las funciones de sacerdotes, de profesores de religión, de jueces y de administradores públicos, después de haber sido investidos del poder supremo bajo un arco druida.

Existían tres clases de druidas: los profetas, los bardos y los sacerdotes.
Eran asistidos por mujeres profetisas o por brujas, quienes no contaban con los poderes ni con los privilegios de los druidas.

Los druidas estaban muy instruidos en temas como la astrología, la magia y las misteriosas cualidades de las plantas y los animales; otorgaban una importancia especial a los robles y al muérdago, sobre todo cuando este último había crecido en un roble; era habitual que celebraran sus rituales en bosques de robles.

Los arqueólogos creen que es probable que los druidas usaran monumentos de piedra conocidos como los dólmenes, como altares y templos; estos monolitos han sido hallados por toda la zona por donde floreció el druidismo. Stonehenge fue su núcleo capital durante muchos siglos.

Los druidas lideraron a su pueblo en la resistencia que opusieron durante la invasión de los romanos, pero su poder se vio debilitado por la rebelión de los guerreros galos, quienes envidiaban su autoridad política.

La superioridad de la fuerza militar romana y la consecuente conversión de muchos seguidores del druidismo al cristianismo, llevó a que esta religión desapareciera.

Galia

(Del latín Gallia) nombre romano dado a la tierra de los celtas en el oeste de Europa.
Su territorio correspondía a una gran parte de la actual Francia, aunque se extendía más allá de las fronteras de dicho país. Estaba limitada al oeste por el océano Atlántico, al sur por los Pirineos y el mar Mediterráneo, al norte por el canal de la Mancha y al este por los Alpes y el Rin.
Sus habitantes llamados galos ( del latín galli) jugaron un importante papel en la distribución étnica de los primeros pueblos de Europa. Las informaciones más antiguas sobre la Galia datan aproximadamente del año 600 a. C. cuando los griegos focenses (provenientes de la región de Fócida) fundaron la colonia de Massalia (Marsella) en la costa sur. Los griegos de un periodo posterior llamaron al país Galatia, que en tiempos de Roma se convirtió en Galia.

Orsini Web design es la empresa que tan amablemente nos diseña  y actualiza nuestra página.
z Contactenos
Todo el material de texto, audio, video y grafica de este web Site  se encuentra registrado y protegido por derechos de autor.
Libro de visitas