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Año3 N°29 Publicación Mensual de distribución
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Editorial
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En épocas muy convulsionadas, debemos llenarnos de quietud,
experimentar la paz interior que genera el silencio, un paisaje de la
naturaleza, el aroma de las flores y las plantas, el suave murmullo
del agua y todo lo que nos conecte a nuestra esencia. Parece imposible
mejorar el mundo pero podemos hacer algo desde nosotros, aquietándonos,
vibrando en paz y serenidad. Luego, esa frecuencia será contagiosa.
No es fácil, pero no es imposible poner nuestro granito de armonía.
Después de todo, cada vez que tomemos esos instantes de quietud, regeneraremos
nuestro cuerpo físico, mental y emocional y esto siempre redundará en
salud. Nuestra salud mental y emocional afecta nuestra salud física,
y por ello debemos alimentarla con buenos pensamientos, buenos sentimientos
y buenas acciones. Sembrar flores en tierra estéril no es aconsejable,
pero podemos mejorar la tierra, uniéndonos con gente que también crea
que el mundo puede ser mejor. El abono de esa tierra dañada y herida
por tantas envidias, rencores y odios puede ser curado desde el verdadero
Amor Universal y si comprendemos que se puede, es posible que logremos
restaurar el plan de Dios en la Tierra. |