La
astrología y la astronomía en sus inicios
(tercera parte)
El horóscopo
es el gráfico posicional del Sol, la Luna y los planetas a una latitud
y longitud determinada de la Tierra en un momento dado, normalmente
en el del nacimiento.
La formación del horóscopo
se basa en el sistema de Tolomeo, que mantenía que la Tierra estaba
inmóvil y que los cuerpos celestes giraban a su alrededor.
Los astrólogos han dividido
el firmamento en doce secciones, o casas celestes, dominada cada una
de ellas por un signo diferente del zodíaco, la franja del cielo por
donde se mueven el Sol, la Luna y los planetas.
Estas doce casas comprenden el periodo de 24 horas durante el cual la
Tierra completa un giro alrededor de su eje.
Cada casa está relacionada
con determinadas situaciones en la vida de la persona, tales como, el
matrimonio, la salud, el trabajo, los viajes y la muerte.
Los astrólogos realizan sus predicciones interpretando la posición de
los astros dentro de los signos y las casas del horóscopo.
Una vez que se han establecido las casas ocupadas por los cuerpos celestes,
se utilizan sus características astrológicas tradicionales, modificadas
por la relación geométrica entre ellas, para adivinar el carácter y
predecir los acontecimientos de la vida de los individuos a los que
está dirigido el horóscopo.
La anchura del zodíaco se
determinó incluyendo las órbitas del Sol, la Luna y los cinco planetas
conocidos por los pueblos de la antigüedad (Mercurio, Venus, Marte,
Júpiter y Saturno).
El zodíaco se divide en 12
secciones de 30° cada una, a las que llamamos signos del zodíaco. Comienza
en el equinoccio de la primavera y continúa hacia el este a lo largo
de la eclíptica; cada una de sus secciones recibe el nombre de la constelación
que estaba situada dentro de sus límites en el siglo II a. C.
Debido a la precesión de los
equinoccios (movimiento retrógrado) sobre la eclíptica, un ciclo de
26.000 años, el punto Aries retrocede 1° en 70 años, de modo que el
signo Aries actualmente, se encuentra en la constelación Piscis. En
24.000 años aproximadamente, cuando la retrogradación haya completado
un ciclo completo de 360°, volverán a coincidir los signos del zodíaco
y las constelaciones.