La
astrología y la astronomía en sus inicios
(segunda parte)
Como mencionamos anteriormente
la astrología es una práctica antigua que diferentes civilizaciones
parecen haber desarrollado independientemente.
Estas debieron observar que determinados astros, especialmente el Sol,
influían en el cambio de las estaciones y en el éxito de las cosechas.
Basándose en estas observaciones desarrollaron un sistema más amplio,
en el que los movimientos de otros astros como los planetas influían
o representaban otros aspectos de la vida.
Hacia
el siglo V a. C., la astrología se extendió a Grecia, donde filósofos
como Pitágoras y Platón la incorporaron a sus estudios sobre religión
y astronomía. Durante la edad media fue ampliamente practicada en Europa,
a pesar de que autoridades cristianas como Agustín, arzobispo de Canterbury
en el año 600 d. C., la condenaron.
Hasta el siglo XVI muchos sabios
consideraron la astrología y la astronomía como ciencias complementarias.
En aquella época, los descubrimientos realizados por astrónomos como
Nicolás Copérnico y Galileo Galilei socavaron algunos de los fundamentos
de la astrología. A partir de entonces, pocos científicos han prestado
una atención seria a la astrología. Sin embargo, millones de personas
continúan creyendo en ella o practicándola.
Los astrólogos (estudiosos
de la astrología) realizan cartas astrales llamadas también horóscopos
que sitúan la posición de los astros en un momento dado, como el nacimiento
de una persona, por ejemplo, y a partir de ellas emiten sus conclusiones
sobre el futuro de esa persona.
En una carta astral se sitúa la eclíptica, trayectoria anual aparente
del Sol a través del cielo, con las 12 secciones que reciben el nombre
de signos del zodíaco, que son: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo,
Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. A
cada planeta (incluyendo el Sol y la Luna) se le da un signo particular
dependiendo del lugar de la eclíptica en que aparece dicho planeta y
del momento en que se hace el horóscopo. Cada planeta representa tendencias
básicas humanas y cada signo un conjunto de características humanas.
Cuando los astrólogos designan
a una persona por un signo determinado, como ser Leo, se están refiriendo
al signo solar de esa persona, esto es, al signo que el Sol ocupaba
en el momento de su nacimiento.