La
astrología y la astronomía en sus inicios
(primera parte)
La curiosidad de los pueblos
antiguos con respecto al día y la noche, al Sol, la Luna y las estrellas
les llevó a la conclusión de que los cuerpos celestes
parecen moverse de una forma regular y que este hecho es útil para definir
el tiempo y la dirección sobre la Tierra.
Para los pueblos antiguos el
cielo mostraba una conducta regular. El brillante Sol que separaba el
día de la noche salía todas las mañanas desde una dirección, el Este,
se movía uniformemente durante el día y se ponía en la dirección opuesta,
el Oeste. Por la noche se podían ver miles de estrellas que seguían
una trayectoria similar girando en agrupamientos permanentes, llamados
constelaciones, alrededor de un punto fijo en el cielo llamado polo
norte celeste.
Estudios posteriores pusieron de manifiesto que el Sol, la Luna y cinco
planetas brillantes giran alrededor de la esfera de estrellas dentro
de un estrecho cinturón llamado zodíaco.
Desde la antigüedad se ha pensado
que los acontecimientos celestes, en especial los movimientos planetarios,
tenían que ver con el destino de las personas. Esta creencia, llamada
astrología, fomentó el desarrollo de esquemas matemáticos para predecir
los movimientos planetarios y favoreció el progreso de la astronomía
en el pasado.
La astronomía superó los problemas
que inquietaron a las primeras civilizaciones, es decir, la necesidad
de establecer con precisión las épocas adecuadas para sembrar y recoger
las cosechas y para las celebraciones, así como la necesidad de orientarse
en las largas travesías comerciales o en los viajes.
La astrología es una práctica
antigua que diferentes civilizaciones parecen haber desarrollado independientemente.
Los caldeos, que vivieron en Babilonia (hoy Irak) habían desarrollado
ya en el año 3000 a. C. una de las formas originales de la astrología.
Los chinos la practicaban en el año 2000 a. C.
En la antigua India y en la
civilización maya de América del Norte y Central se desarrollaron otras
variedades.