Historia
de la medicina
Medicina
en el siglo XIX: Muchos
de los descubrimientos realizados en el siglo XIX hicieron posible
los importantes avances en el diagnóstico y tratamiento de
las enfermedades y de los métodos quirúrgicos.
Numerosos clínicos británicos importantes asimilaron
los nuevos métodos de diagnóstico de enfermedades, como
resultado, sus nombres se convirtieron en familiares para la identificación
de determinadas enfermedades: Addison (trastorno de glándulas
adrenales), Bright (nefritis), Hodgkin (enfermedad maligna del sistema
linfático), Parkinson (enfermedad crónica del sistema
nervioso) y Graves (bocio exoftálmico).
Darwin,
Pasteur y Koch: La teoría de la evolución
de Charles Darwin reavivó el interés por la ciencia
de la anatomía y la fisiología comparada, los experimentos
sobre el cruce de plantas del biólogo austriaco Gregor Johann
Mendel tuvieron un efecto similar ya que estimularon los estudios
sobre genética humana y la herencia.
Los primeros estudios del químico y microbiólogo francés
Louis Pasteur sobre la fermentación acabaron con el concepto
de la generación espontánea y aportaron un resurgimiento
del interés en la teoría de que la enfermedad es el
resultado de un contagio específico.
Pasteur y el médico y bacteriólogo alemán Robert
Koch contribuyeron en el campo de la bacteriología; el
desarrollo de este campo se considera el avance individual más
importante en la historia de la medicina.
En pocas décadas se aislaron las causas de procesos tan conocidos
como el carbunco, la difteria, la tuberculosis, la lepra (enfermedad
de Hansen) y la peste.
La cirugía se benefició de manera significativa de la
teoría de los gérmenes.
El cirujano británico y biólogo Joseph Lister adoptó
el uso del ácido carbólico como agente antiséptico
con resultados importantes en el descenso de la mortalidad por la
infección de las heridas.
Las pruebas aportadas por Lister que demostraban que las bacterias
se transmiten a través del aire permitieron, más tarde,
comprender dicha transmisión por medio de las manos y los instrumentos,
cuya esterilización introdujo la era de la cirugía aséptica.
Otro de los grandes avances de la cirugía llegó con
el descubrimiento de los anestésicos.
Fisiología:
(Estudio de los procesos físicos y químicos que
tienen lugar en los organismos vivos durante la realización
de sus funciones vitales).
Con
el progreso de la física y la química se produjo un
enorme avance de la fisiología durante el siglo XIX.
Otra ayuda de inestimable valor para el diagnóstico fueron
los rayos X, descubiertos de forma accidental por el físico
alemán Wilhelm Conrad Roentgen.
El médico danés Niels Ryber Finsen desarrolló
una lámpara de rayos ultravioletas, hecho que mejoró
el pronóstico de la tuberculosis de la piel y de otros procesos
producidos por la radiación ultravioleta.
El descubrimiento del radio por los físicos franceses Pierre
y Marie Curie, permitió tratar algunas formas de cáncer.
Medicina en la Hispanoamérica independiente:
Durante varias décadas después de la Independencia (1821),
las repúblicas hispanoamericanas continuaron ejerciendo la
medicina basada en las instituciones procedentes de la época
anterior, como el Protomedicato y los hospitales de las órdenes
religiosas.
Con el paso de los años y al regresar de las universidades
y hospitales europeos, los primeros médicos hispanoamericanos
que se habían trasladado a Europa a formarse en las nuevas
corrientes de la medicina moderna, introdujeron en estos países
métodos del diagnóstico anatomo-clínico, como
la auscultación, la percusión y la exploración
ordenada; se fueron conociendo mejor las funciones fisiológicas,
la anatomía patológica o la terapéutica racional.
Hacia 1850, en casi todos los países se empleaba la anestesia
quirúrgica con éter o cloroformo, y se construían
hospitales con quirófanos, que adoptaron la cirugía
antiséptica (desinfectante) y más tarde la aséptica
(libre de gérmenes patógenos), lo que permitió
realizar intervenciones cavitarias.
Los avances y los descubrimientos más recientes llegaron con
prontitud y su aplicación se fue haciendo más intensiva,
especialmente en las ciudades y centros de mayor contacto e influencia
con el exterior.