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LA SIMPLICIDAD DE LAS COSAS

En esa eterna búsqueda del hombre por encontrar el camino de la Verdad, se ha dejado encandilar por verborragias o personalidades abrumadoras.

Cuando leemos en la Biblia, que Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó, creemos que realmente fueron pocos días y en realidad, fueron muchos años en que la Tierra se fue transformando poco a poco. Pero no importa el tiempo, ya que sabemos que el tiempo es algo relativo, lo que importa es que el mensaje contenido en estos siete "días" nos habla de lo simple y fácil que es para Dios crear un mundo como el nuestro.

Nos habla de lo Todopoderoso que es Dios. Si observamos detenidamente todo lo que nos rodea, todo es realmente sencillo.
Un cielo que siempre está allí. Estrellas que aunque cambian de posición (ellas o nosotros) siguen allí. Un mar tranquilo o embravecido, pero que siempre esta allí.
Todo en la naturaleza nos muestra lo simple del mundo que Dios creó. ¿Quién lo complica todo? Por supuesto, el hombre.
El hombre trata de jugar con todo lo que Dios creó. Lo modifica hasta llegar a la destrucción: un bosque, el curso de un río, el agua natural; es el hombre quien lo contamina.
Pero como siempre hay un equilibrio, hay cientos de hombres que luchan por mantener el mundo maravilloso que Dios nos ha dado.

Muchas cosas cambian pero el hombre sigue buscando el camino del conocimiento de: ¿quién es?, ¿para qué está aquí?, ¿cómo se creó todo?, ¿quién lo creó?, ¿existe o no Dios?, y tantas respuestas que busca sin cesar.
Por supuesto, estas preguntas se las hace aquel que intenta ser un poquito más, que un cuerpo que habita este planeta Tierra, y que no se contenta con solo comer, dormir, trabajar, y disfrutar de cuanto placer se le cruza en su vida.

En ese afán de saber y entender muchos se vieron defraudados, por crueles imitadores de aquellos que realmente han encontrado la Verdad. Otros, que no imitan, en cambio hacen de su soberbia, en el conocimiento que creen haber encontrado, todo un negocio, cuyo último fin es especular con el ávido interés de quienes buscan saber.

Entonces, uno se pregunta qué hacer, dónde ir. Como ya dije, todo es más fácil de lo que uno cree. Una sugerencia para elegir bien con quien vincularse o el lugar más conveniente donde ir, para los buscadores de la Verdad, sería considerar las siguientes pautas:

Primero. Hay que observar que Dios es amor y El no separaría a sus hijos, por lo tanto, quienes profesan religiones, sectas o grupos dedicados a la búsqueda de la Verdad, que intenten o sugieran que los demás son malos, diabólicos o simplemente, que solo ellos son los "elegidos", están equivocados.
Segundo. Aquellos lugares que hablen de amor, de Dios y sin embargo, sugieran o indiquen que hay que matar, es decir, profanar la creación de Dios, están equivocados. Solo apartémonos de ellos, no los odiemos ni los señalemos, ellos encontrarán la luz tarde o temprano, o Dios sabe bien qué les pasará, pero eso no está en nosotros.

Tercero. Dios es amor y no hay otro más que Dios, único, todopoderoso y cada uno puede interpretarlo como desee. Los enviados de Dios, llámese Jesús, Buda, etc., son de El y son amor. Por eso, todas las religiones que hablen de Dios y de amor y de enviados que transmitan ese amor, son válidas y no valen las rencillas ideológicas. Aquellos que no hacen de su fe en su religión o grupo de estudio espiritual un acto de amor hacia otros, y orientan hacia la guerra o lucha contra otros, han equivocado el camino, habría que apartarse de ellos.

(Continuará)

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