Grados de evolución.
Los tres átomos permanentes funcionan, y el hombre es una entidad activa, sensible y pensante. Llega a la culminación de la vida de la personalidad y empieza a trasladar conscientemente su polarización, de la vida de la personalidad a la vida egoica; se encuentra en el sendero del discipulado o probación, o muy cerca de ello. Comienza la tarea de transmutación del hombre; laboriosa, penosa y cuidadosamente fuerza a su conciencia hacia arriba y la expande a voluntad; determina, a toda costa, dominar y actuar con plena libertad en los tres planos inferiores; se da cuenta de que el Ego debe tener una perfecta expresión física, emocional y mental y construye con infinito esfuerzo el canal necesario. Atrae la atención de los Instructores. ¿Cómo logra esto? El cuerpo causal empieza a irradiar la Luz interna. Este cuerpo ha sido llevado a un punto de refinamiento en que se hace transparente, y al establecer contacto el Ego con la Tríada, aparece una llamita. La luz ya no está oculta, sino que surge repentinamente y atrae la anhelante mirada del Maestro. Esto corresponde en el individuo, al período que va desde los veintiocho a los treinta y cinco años. Es el período en que el hombre se encuentra a sí mismo, descubre cuál debe ser su línea de actividad, qué puede realizar y, desde el punto de vista mundano, adquiere lo que le corresponde. Durante la quinta etapa, la Llama traspasa gradualmente la periferia del cuerpo causal y "el sendero del justo brilla cada ves más, hasta el día perfecto". En la cuarta etapa comienza la meditación mística que conduce a la meditación ocultista en la quinta etapa, en la cual se obtienen resultados por estar ajustada a la ley, siguiendo así la línea de su rayo. Por medio de la meditación el hombre como Personalidad siente la vibración del Ego, y trata de llegar a éste y hacer descender la conciencia egoica, hasta incluir conscientemente al plano físico. Por la meditación o el recogimiento en sí mismo, el hombre aprende el significado del Fuego, aplicándolo a todos los cuerpos, hasta que sólo queda el fuego mismo. A través de la meditación, o pasando de lo concreto a lo abstracto, se penetra en la conciencia causal, y el hombre durante esta última etapa se convierte en el Yo superior, no en la Personalidad. Durante la quinta etapa (el período del Sendero de Iniciación) la polarización cambia completamente de la personalidad al Ego, de manera que al término de dicho período es total la liberación del hombre, y hasta al cuerpo causal se lo considera una limitación, completándose la emancipación.
El átomo físico permanente desaparece y la polarización se convierte en mental superior. La unidad mental también desaparece y la polarización llega a ser espiritual.
El hombre se convierte en Maestro de Sabiduría, teniendo la edad simbólica de los cuarenta y dos años, el punto de perfecta madurez en el sistema solar.
Viene después un período posterior que corresponde a la edad entre los cuarenta y dos y cuarenta y nueve años, cuando se puede recibir la sexta y séptima iniciaciones. |
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