Inicio,
evolución y meta del ser humano 4º
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Reflexión final
El creciente interés aparecido a finales del siglo XX, en relación a los extra terrestres, alienígenas y ovnis, es solamente una versión moderna de las mismas fuerzas que otras personas y culturas alguna vez identificaron como "demonios" o "ángeles caídos".
Los platillos voladores son meramente otro marco de referencia que nos provee
de explicaciones aceptables para algunos de estos eventos.
Gracias al descubrimiento de algunas escrituras metafísicas en Nag Hammadi, Egipto, en mitad del siglo XX, podemos tener una mejor comprensión de las comunidades Cristianas de los primeros siglos de nuestra era.
Un trabajo metafísico descubierto en Nag Hammadi
denominado el Apocalipsis de Adán, es un
recuento de la creación de Adán y Eva. Este libro, que data del
primer siglo, pudo haber sido un intento de reconstruir el Génesis
original.
En este libro se dice que Adán relata a su hijo lo siguiente:
Cuando el dios menor me creó de la tierra,
junto con Eva tu madre, mi espíritu estaba con el de ella en la gloria
de Eón, el Padre verdadero. Ella me enseñó el conocimiento
del Dios eterno. Y nosotros nos asemejábamos a los amorosos ángeles,
porque éramos espiritualmente más grandes que el dios que nos
había creado.
Entonces Jehová (el Demiurgo/Satanael), el regente de los poderes, en
cólera nos dividió.
Entonces nos convertimos en dos mitades, una espiritual y otra, dependiente
de la parte física.
Y la gloria en nuestros corazones nos abandonó.
Después de aquellos días, el conocimiento eterno del Dios de la Verdad (Padre Celestial) se retiró de mí y de tu madre Eva. Desde ese momento aprendimos acerca de las cosas perecederas, como el hombre.
Entonces reconocimos al dios (Demiurgo) quien nos había creado. Nosotros no le éramos extraños a sus poderes. Y le servimos a él en temor y esclavitud.
A los ángeles creadores o Nefilim
desde planos superiores se les encomendó la tarea de mejorar el vehículo
físico de la raza humana por intermedio de la genética, pero se
les prohibió intervenir en la evolución espiritual de la misma.
Se entendió que era necesario que el hombre a través de su experiencia en el plano material y guiado por la ley de causa y efecto se encontrara a si mismo identificándose con su esencia y comprendiendo su divino linaje espiritual.
Para ello, el ser humano es atrapado en las ilusiones de la existencia material, creyendo que es solamente un cuerpo.
Esta
condición perpetua la ceguera espiritual, dejando a la humanidad cautiva
de sus finitos sentidos físicos.
Esto hace parecer que un fenómeno invisible está acechando constantemente a la humanidad y manipulando sus creencias.
Sin embargo, la metafísica nunca ceso de proclamar que el Verdadero Ser del Hombre no es su cuerpo, y el mundo material definitivamente no es su verdadero hogar.
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El hombre es un ser espiritual y su propósito es la realización de su Ser Superior, esa chispa de luz exiliada (o escondida en lo más profundo). tiene como destino retornar al Reino de la Luz, su verdadero hogar más allá del plano material.
Debemos despertar y tomar conciencia de nuestro origen,
de dónde venimos, cómo fuimos atrapados por el apego, y cómo
podemos lograr la liberación.
La metafísica nos indica la urgencia de escapar de la trampa del mundo y abrir nuestros ojos a la realidad de nuestro verdadero Origen.
Fin