Lo
que más limita al hombre es pensar en su mortalidad,
que tiene una sola vida, una sola oportunidad para lograr ser
perfecto junto con la incertidumbre sobre lo que hay
después de la muerte.
Eso lo frustra, lo limita y lo hace temeroso, impidiéndole
prepararse para el viaje hacia las dimensiones superiores
asignadas.
El día que comprende y acepta la reencarnación
su percepción cambia y reconoce su divinidad eterna;
que Dios es sólo Amor, Comprensión y Perdón;
que TODOS, sin distinción somos hijos de Dios,
dado que nuestra esencia es espiritual, y lo sucedido
en lo temporal de la carne, no puede perjudicar a lo eterno
e infinito del espíritu.
Este conocimiento guardado en los arcanos del saber
junto con el nacimiento de la primera pareja humana, cambia
la actitud que nos limita, desaparecen la frustración
y el temor, y la mente se expande más allá de
los límites humanos, ingresando en el reino de lo divino.
Impacta leer, escuchar o ver los testimonios de tantas personas
que estando clínicamente muertos daban testimonio
que en la otra orilla estuvieron con Seres de Luz.
Todos se han transformado positivamente.
Ninguno deseaba regresar. Cualidades paranormales se
les han manifestado, y una sensación de paz y confianza
rodea su aura.
Ellos perdieron el temor a la muerte al comprender
en la otra orilla tantas cosas que en esta orilla el dogmatismo,
el sectarismo y el fanatismo los limitaba y distorsionaba en
su óptica de las tres preguntas fundamentales: ¿Quién
soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde
voy? Respuestas que ahora saben intuitivamente y se
dedican a buscar la sabiduría.
De ignorantes pasan a eruditos y sabios, y saben además
que deben ayudar a otros a perder el temor a la muerte,
y en especial lo hacen con enfermos terminales, a los que con
su relato ayudan a tener un mejor trance final.
Cristo
Jesus y su real jerarquía cósmica
En el Nuevo Testamento (Mateo 27:46) existe
una sola frase que se ha mantenido en su lengua original, el
arameo.
Desde la hora sexta se extendieron las tinieblas sobre la
tierra hasta la hora nona. Hacia la hora de nona exclamó
Jesús con voz fuerte, diciendo: Eli, Eli lema
sabachtani. Que quiere decir: Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
El arameo fue el idioma que habló Jesús
al igual que sus discípulos, no es hebreo como
algunos suponen, sino que Sirio Caldeo.
El arameo es un dialecto semítico que hablaban
los judíos después del regreso del cautiverio
de Babilonia, formando con el cananeo un grupo
del semítico occidental.
Fue
la lengua oficial de los Persas, la usaban
los samaritanos y era la lengua común
de Palestina en tiempos de Jesus el
Cristo.
Llama la atención que todas las versiones del Nuevo
Testamento mantuvieron esta frase y su misma traducción.
Sin embargo existe una primitiva traducción griega
que le da otro significado, el mismo que modernos estudiosos
lingüistas han encontrado:
ELI,
ELI, en efecto significa Dios mío, Dios
mío.
LEMA proviene de la raíz LMNA
que significa: Para este propósito. Por esta razón.
SABACHTANI significa: Reservado. Dejado.
Guardado. Elegido
En
verdad , la real traducción de esa frase del arameo
es un grito de victoria de Jesus
el Cristo estando en la cruz a punto de morir:
DIOS MÍO, DIOS MÍO PARA ESTE PROPÓSITO
FUI ELEGIDO.
DIOS MÍO, DIOS MÍO POR ESTA RAZÓN FUI RESERVADO.
Es muy diferente, en todo el sentido de la palabra la errónea
traducción de las versiones actuales del Nuevo Testamento,
y la verdadera traducción.
La primera, mal traducida, muestra un Jesús
débil antes de morir, un ser muy humano.
La segunda, la correctamente traducida, muestra un
Jesús fuerte, muy divino, gritando al
mundo que él sabía por qué el Padre lo
había dejado morir en la cruz.
Es
un grito trascendente de victoria, de valor, de sacrificio,
de amor por la humanidad y comprensión de su real jerarquía
cósmica...
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