El mundo está compuesto de energías
atómicas inteligentes, diversas e infinitas.
Todo ser aspira y respira; solo el
hombre aspira, respira y piensa.
El pensamiento en el hombre es la base de sus aspiraciones, y la
aspiración forma el futuro del hombre.
Las inteligencias infinitas y diversas que palpitan en la Naturaleza
esperan ansiosamente, las aspiraciones y respiraciones del Rey
de la Creación, para servirlo y obedecerle.
Cuando el pensamiento entra en los mundos de estas inteligencias
ellas se apresuran a obedecer, entregando la clave de toda comprensión.
El inundo de estas inteligencias es el mundo interno.
Lo que encadena al hombre a su ignorancia
es su pensamiento y sus aspiraciones en el mundo externo.
No hay infierno ni cielo; no existe el mal ni el bien, sino en el
pensamiento del hombre.
"No hay nada bueno ni malo,
el hombre con su pensamiento así lo hace"
Shakespeare.
En el pensamiento se halla lo verdadero y lo falso,
cuando llega el hombre a distinguir entre los dos y cuando llega a
desintegrar a los dos, logra la unión con su verdadero YO
SOY en el Reino de los Cielos.
El cuerpo es la quinta esencia do estas inteligencias que residen
en todos sus centros de conciencia o
chakras. Las inferiores que algunos llaman malas)
residen desde el ombligo para abajo; las superiores o buenas desde
el ombligo para arriba.
El objeto de la vida es convertir a los inferiores en superiores
y el hombre se convierte en la imagen y semejanza de Dios.
Por donde pasa un hombre Dios, purifica todos los átomos inferiores
y llena la atmósfera de superiores.
Pensar alto y aspirar hondo es atraer al cuerpo las más evolucionadas
inteligencias.
El hombre en su cuerpo es la miniatura del Cosmos:
Todo lo que está arriba
es igual a lo que está abajo, y todo lo que contiene el Macrocosmos
lo contiene el Microcosmos.
"Como es arriba es abajo, como
es adentro es afuera"
Hermes Trimegisto.
El objeto del hombre es elevar la frecuencia de vibración
de sus centros de conciencia inferiores que se hallan en su baja naturaleza,
mas no dominarlos, Una vez que se equilibran y armonizan estos con
los superiores desaparece toda aflicción.
Esta es la misión del Cristo
en el hombre.
El hombre que aspira y concentra su naturaleza en sus centros de
conciencia superiores, abre un camino directo a su objetivo.
Los ángeles que residen en el mundo interno del hombre son
dueños de toda la Sabiduría.
Estos ángeles internos contestan
toda pregunta dirigida por la concentración sostenida.
La Iniciación significa ir dentro en busca
del Cristo, impulso que es el iniciador en toda sabiduría;
todo hombre es su propio iniciador y su propio salvador.
Quien busca en el interior de su Templo
halla al Dios Intimo que mora en él.
Aspirar, concentrar respirar y dirigir
luz hacia los centros de conciencia nos conduce a
la iluminación.
"Pensar y aspirar la belleza,
es adquirir belleza".
El objeto del pensar y del aspirar, es liberar nuestros sentidos
de la esclavitud de nuestros centros de conciencia inferiores para
lograr el futuro desenvolvimiento en
luz.
Cada centro de conciencia, en el cuerpo del hombre, es un grado de
conocimiento especial y todos forman una universidad.
Cada Grado es dirigido por un maestro y debemos cursarlos todos. Todas
sus enseñanzas son internas, sólo puede el hombro entrar
en estos cursos por la aspiración y aprenderlos por la concentración.
Toda sección en el cuerpo tiene una vibración y una
ley individual; pero la Ley de las Leyes
emana del Absoluto que habita en el
Íntimo lugar secreto del altisimo.
Aspirar y respirar meditando, es el único camino que nos conduce
a la Ley del Reino Interno.
El objeto de nuestra unión con el Íntimo es darle libertad
de acción más allá de nuestro cuerpo objetivo
y ser conscientes de sus obras.
La concentración es el puente tendido desde nuestro cuerpo
hacia el Intimo Infinito, cuyo objeto es comunicamos con EL.
"Respirar es vivir, meditar
es crear".
El cuerpo físico es como un país que está gobernado
por varias jerarquías de gobierno. Su rey es el Pensador, sus
gobernantes son los pensamientos y sus obreros obedientes son los
arquitectos angélicos.
El Pensador es el Rey que vitaliza y estimula todas las dependencias
gubernativas y obreras.
Un pensamiento sano, una aspiración pura y una respiración
completa y perfecta, revitaliza cada átomo, molécula
y célula de todo el cuerpo.
El valle que separa nuestra mente del YO SOY se puede salvar con
la meditación aspirada.
Una meditación en lo puro y justo pone en orden la atmósfera
de nuestros ángeles trabajadores.
Una concentración voluntaria y perfecta une a los elementos
de la mente con la conciencia de la Naturaleza.
Cuando el hombre medita y aspira, todo su cuerpo se convierte en
filtro, absorbe mucha energia y fortaleza interior y esta fuerza forma
alrededor del cuerpo una armadura protectora que impide la penetración
de las elementos negativas.
"Hay que meditar hasta obtener
un pensamiento propio y fortaleza interior".
El pensamiento propio viene de lo interior y es el que nos guía
en el camino de la evolución y la liberación.
La meditación en el Intimo, rasga la atmósfera que
cubre la sabiduría divina, herencia de todo hombre.
Los archivos de la Sabiduría Divina están en
manos de los Ángeles de Luz que nos circundan y viven
en nuestro cuerpo. Para poseer esta sabiduría hay que conquistar
a estos ángeles por la contemplación y la aspiración.
El hombre actual trabaja con la mitad de sus átomos angélicos
y cuando llege a estimular a la otra mitad, su unión será
consciente y perfecta con Dios y se convertirá en un pilar
fundamental del Templo Reino Interno.
La Sabiduría Divina es Única, solamente su objeto varia
según los ángeles atómicos que lo instrúyen.
El hombre se manifiesta bueno o malo según la calidad de los
ángeles que prevalecen en él.
Hay que tener en cuenta, que cada átomo es un ángel
bueno o malo; superior o inferior. Una Inteligencia superior puede
comunicarse con la mente humana por medio de sus ángeles superiores
y elevados, y una inferior por medio de ángeles inferiores.
La salud física, psíquica y mental es el único
poder a quien se someten los ángeles buenos internos, mientras
que la enfermedad es casi siempre un instrumento de los inferiores,