La Fe y el miedo 2º parte

 

Referencias bíblicas sobre el temor y la ira

En la Biblia se encuentran muchas referencias a la ira de Dios.

Esto intriga a muchos estudiantes de metafísica porque sabemos que Dios es Amor, y que Dios siempre sana, conforta e inspira.

La explicación es que la palabra "ira" en la Biblia en realidad quiere decir gran actividad la actividad que acompaña o antecede la subsanación de alguna condición negativa.

Sabemos que cuando se está efectuando orden en una casa, todo parece estar patas arriba durante algunos días. Igualmente, cuando se sana a un enfermo con la oración cientifica, o un tratamiento metafísico frecuentemente se empeora antes de manifestarse la sanación.

A esta clase de crisis es lo que se señala con lo de "ira".


En 2 Crónicas 34:25, por ejemplo, se nos dice que la ira del Señor se derramará sobre la gente por haber adorado a dioses falsos.

Esto quiere decir que cuando creemos en la limitación y abrigamos pensamientos negativos, tienen que sobrevenir problemas; pero que si hacemos tratamientos metafisicos, estos desharán el daño hecho y traerán paz y armonía a nuestras vidas.

Esta actividad es la ira de Dios.


En el Salmo 76:10, se dice que "la ira del hombre te alabará."

Esto una vez más significa que el estremecimiento que sentimos como resultado de nuestros problemas nos conduce a volvernos hacia Dios, y de esa manera los superamos.


La Biblia siempre presenta el cuadro de que los problemas e infortunios terminan en armonía y júbilo si nos volvemos hacia Dios.


"Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina." (Salmo 107:20)



Palabra Clave de la Biblia: YO SOY


"Yo Soy el que Yo Soy" (Éxodo 3:14) es uno de los principales nombres que la Biblia le da a Dios.

Entraña el gran Poder Creativo que es absolutamente ilimitado.

Expresa, en la medida de las posibilidades del lenguaje, la infinitud de Dios.


"Yo soy" significa "tú" el individuo.

Es una aseveración o afirmación de la existencia, y necesita ser calificada de alguna manera.

Por ejemplo, decimos "yo soy hombre" o "yo soy mujer", "yo soy americano" o "yo soy español", "yo soy abogado" o "yo soy panadero"

En cada uno de estos casos, afirmamos un hecho importante sobre nosotros, y hasta cierto punto nos limitamos no negativamente sino en un sentido positivo y constructivo.

Si yo soy estadounidense, no soy español; si yo soy hombre, no soy mujer; etc.

Cuando decimos "Yo Soy" no nos estamos refiriendo al yo inferior o carnal, o al ego humano sino al yo superior, la presencia de Dios individualizada en cada uno de sus hijos hechos a su imagen y semejanza espiritual.

Al decir "Yo Soy" nos referimos a la presencia de Dios, y es el Cristo interno que declara esta sublime verdad.


¿Acaso alguien que no fuese Dios podría auto expresarse desde el conocimiento de su real naturaleza con semejante autoridad ?


¿Podría auto declararse vasija el barro refutándole su autoridad al alfarero ?


Solo Dios puede auto conocerse e identificarse tomando conciencia de sí mismo, solo Dios habla con Dios.


¿Puede el cuerpo moverse, el cerebro pensar, la lengua hablar, los oídos escuchar, los ojos ver cuando de ellos se ha retirado la divina presencia de Dios, la vida
"Yo Soy" ?


Dios es absolutamente ilimitado, y la única frase que puede expresar esto es Yo Soy el que Yo Soy o sea: Yo soy puro ser incondicionado, ilimitado por completo.

Afirmar que Dios es algo en particular entrañaría una limitación, y Dios es ilimitado.


Al hombre le corresponde ser algo en particular y no tratar de serlo todo, ya que él es una individualización.

Si tocas todas las notas de la escala al mismo tiempo, lo único que producirías sería un ruido confuso.

La música consiste en la selección y agrupaciones especiales de ciertas notas.

En el universo de Dios, cada uno de nosotros tiene su lugar, y es cuestión nuestra la de encontrar ese Lugar Verdadero y expresarlo ejecutar correctamente nuestra parte en la gran orquesta.

Dios es el Gran Director y también toda la orquesta, ilimitado y sin principio ni fin.


Palabra Clave de la Biblia: SALVACIÓN


La palabra "salvación" aparece más de ciento veinte veces en la Biblia.

En generaciones pasadas, la gente religiosa la usaba constantemente, y si bien hoy día no se escucha con tanta frecuencia, no es menos cierto que es una de las palabras más importantes en la Biblia y una de las menos comprendidas.


En la Biblia, la palabra "salvación" quiere decir salud perfecta, armonía y liberación.

Cuando tienes un cuerpo sano de manera que vivir es, de por sí, un gozo; cuando estás viviendo en condiciones que son completamente armoniosas; cuando tu tiempo esta colmado de actividades útiles y alegres; cuando tu entendimiento de Dios incrementa a diario, y no estás consciente de temor alguno has logrado la salvación en el sentido bíblico.


Son estas las cosas que Dios quiere para el hombre para ti mismo; y la Biblia fue escrita justamente para decirnos cómo alcanzarlas.


Alcanzamos la salvación buscando a Dios en pensamiento, y dejándolo que actúe a través de nosotros; rehusando darle poder a las condiciones externas; entrenándonos a desdeñar el miedo.


"El Señor es mi luz y mi salvación." Salmo 27:1
"Él solamente es mi roca y mi salvación." Salmo 62:2 "Y nos levantó un poderoso Salvador" Lucas 1:69 "Y verá toda carne la salvación de Dios." Lucas 3:6


Textos como estos son característicos de las promesas bíblicas sobre la salvación.

 

La oración de Habacuc ilustra la angustia mental que a menudo acompaña a la actividad (ira) de Dios en nuestra alma, cuando las dificultades salen a la superficie para ser despejadas, y se presenta un período de tensión antes de la demostración.


A algunas personas la salvación les llega suave y fácilmente, pero por mientras a la mayoría no le queda más que conseguirla con cierto grado de "temor y estremecimiento".

 

La forma en que llega no es realmente importante, pero llegará... siempre y cuando la busquemos de todo corazón.

Un tratamiento excelente es buscar la palabra "salvación" en un índice, y entonces leer algunos versículos donde aparezca, interpretándolos espiritualmente, por supuesto.

La Biblia dice que el temor de Dios es el inicio de la sabiduría [Salmo 111:10], y el inicio del conocimiento [Proverbios 1:7].

Esto ha confundido a mucha gente, porque la verdad es que el miedo es negativo y, sin lugar a dudas, es el único enemigo que realmente tenemos.

En la Biblia el "temor de Dios" significa reverenciar a Dios, no tenerle miedo en el sentido acostumbrado de la palabra.


Reverenciar a Dios es el inicio de la sabiduría.

Esto no se hace mediante complicadas oraciones o meditaciones, sino simplemente viendo a Dios en todas partes, negándonos a reconocer algo que no sea Él, y viviendo la vida Crística.


Confiar es tener fe. ¿Tienes más miedo que fe en Dios?... Tu eliges.....Esta es la sublime lección.

 

     
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