El
amor y el miedo
El ser humano
sólo puede experimentar dos sentimientos, a saber, amor
y miedo.
Suele suponerse
que los distintos tipos de sentimientos que podemos tener son innumerables,
pero eso es una ilusión.
Al ser analizados,
todos los otros sentimientos son simples subproductos del amor y el
miedo
La
ira no es otra cosa que miedo disfrazado.
El
júbilo, el interés, la sensación de éxito
y logro, la apreciación del arte, son todas
formas de amor.
La gran diferencia
entre ambas estriba en que el amor siempre
es creativo, y el miedo es destructivo.
"A
nosotros nos toca decidir cuál de estos dos sentimientos gobernará
nuestra vida."
El
miedo es el único enemigo que realmente tenemos.
Se puede sanar
la condición que sea si es posible liberarse del temor vinculado
a dicha condición.
Los problemas
o las enfermedades no son más que temores subconscientes reflejados
en nuestro entorno.
En todo momento
es cierto que "no tenemos más
que temer que al miedo mismo".
El miedo es un factor muy fuerte que
precipita lo temido.
Sabemos
que todo es mente.
Los pensamientos
proyectan al mundo de las formas su contenido.
Este proceso
se acelera notablemente cuando es apoyado desde el campo emocional
con sentimientos como la fe o el miedo.
Examinemos un ejemplo al respecto:
Si pensamos constantemente sobre tal o cual enfermedad, porque hemos
escuchado que es muy contagiosa, etc., probablemente todo esto dispare
el miedo en nuestro campo emocional y terminemos contrayendo un problema
de salud.
Más del 80% de las enfermedades son psicosomáticas.
Esto lo asevera la Organización Mundial de la Salud.
Primero se genera el miedo en la psiquis. Bajan las defensas naturales
del organismo, dando paso a que la enfermedad se plasme en el cuerpo.
Todo este proceso comenzó con un pensamiento, se apoyó
en una emoción y se trasladó al cuerpo.
Lo mismo sucede con el dinero, las relaciones, etc. Se comienza pensando
en las condiciones económicas adversas del entorno. Se teme
la indigencia, culminando todo este proceso con la manifestación
de la pobreza.
Podemos reflexionar al respecto que la semilla es el pensamiento;
el miedo es la raíz, el tronco y las hojas, y los frutos son
el resultado tan temido.
Cuidando de no sembrar la semilla del pensamiento negativo,
cortamos la secuencia que precipita el error.
Polarizando nuestro campo emocional en el polo opuesto positivo, comenzamos
la tarea de cultivar el opuesto.
Si pensamos con optimismo cultivamos la fe. Esta nos ayudará
a plasmar en las formas todo lo positivo que se ha pensado.
Si en vez de regodearnos en el fracaso, analizando una y otra vez
lo ocurrido, nos centramos en que todo cambiará, puesto que
somos herederos de la grandeza del Padre, tarde o temprano veremos
los buenos frutos del pensamiento positivo.
Sabemos que la verdadera naturaleza del Ser es la armonía perfecta
e inmutable.
Esta es una
Verdad absoluta, y nada puede cambiarla.
Claro está que podemos aceptar ideas erradas acerca de la Verdad,
y en tanto que aceptemos tales errores, tenemos que vivir esclavizados
por ellos.
También le damos cabida al miedo, y el miedo no es más
que una falta de confianza y fe en Dios.
Entonces al fin, nos decidimos a orar volviéndonos hacia Dios
y realizando la verdad lo mejor que podemos.
Tan pronto como hacemos esto, comienza la acción
de Dios, comienzan a evaporarse nuestros temores,
y la falsa condición comienza a mejorar sostenidamente. Así,
la Verdad del Ser y la bondad de Dios
son revindicadas una vez más en nuestras vidas.
Cuando parezca que ciertas personas nos han injuriado, en vez de pensar
en ello con resentimiento, debemos expulsar de nuestra mente todos
los pensamientos en cuestión, realizando la bondad y armonía
de Dios en nosotros y en el agresor.
Esto no sólo subsana por completo
la condición, sino que también nos trae gran progreso
espiritual.
Aprendamos
a vivir por encima de las tensiones
que plagan la conciencia de los pueblos del mundo.
No hay manera
de sobrevivir en paz si se vive por debajo de la "línea
de flotación", donde reside el miedo y toda índole
de angustias, intolerancias, odios, ira, rebeliones y envidias. El
que hace esto se convierte en parte de la "creación masiva"
y de la "mente de la masa"; estará en el fondo del
"foso" de la creación humana en vez de en la cima,
Estando en
la cima se podrá dejar caer una soga (Enseñanza
Metafísica) a quienes se encuentra debajo,
mediante la cual podrán ser elevados (por su aceptación)
y ser sacados de la oscuridad de la iniquidad humana, llevándolos
a "La Luz de Dios que Nunca Falla".
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