LA EXISTENCIA DE DIOS
M.K Gandhi

La palabra Satya (verdad) deriva de Sat que significa "ser".

En realidad nada es ni existe, excepto la Verdad. Por ello, el nombre más importante de Dios quizá sea Sat o Verdad.

En efecto, es más correcto decir que la Verdad es Dios que decir que Dios es la Verdad.

Pero así como no podemos prescindir de un gobernante ni de un general, los nombres dados a Dios - tales como "Rey de Reyes" o "El Todopoderoso" - son y seguirán siendo de uso corriente.

Sin embargo profundizando en el tema, nos daremos cuenta que Sat, Ser o Satya, Verdad es el único nombre correcto para Dios pues es el que mas significado tiene.

 

Allí donde se halla la Verdad también se halla el conocimiento, que es verdadero.

 

Donde no hay Verdad no puede haber verdadero conocimiento.

Por ello la palabra Chit o Conocimiento se asocia al nombre de Dios.


Y allí donde hay verdadero conocimiento siempre habrá Bienaventuranza (Ananda).

Allí no tiene cabida el dolor.

Así como la Verdad es eterna, también lo es la Bienaventuranza que de ella emana.

Tal es la razón de que conozcamos a Dios como Sat-Chit-Ananda. Aquel que en Si reúne Verdad, Conocimiento y Bienaventuranza.


La devoción por esta Verdad es lo único que justifica nuestra existencia.

 

Todas nuestras actividades debieran tener como centro la Verdad. Ciertamente, la Verdad debiera ser el aliento mismo de nuestra vida.

Una vez que el peregrino haya alcanzado este grado de progreso, todas las demás reglas para el correcto vivir llegarán sin esfuerzo, y la obediencia a ellas será instintiva. Pero sin la Verdad no es posible observar durante la vida ningún principio ni ninguna regla.

De Yeravda Mandir (1945), pp.1-2.

 

Es bastante fácil decir: "No creo en Dios", pues Dios permite que impunemente se digan muchas cosas de Él.

Él observa nuestros actos. Cualquier quebrantamiento de Su ley lleva consigo su castigo, no vindicativo, sino purificador y constrictivo.

 

La existencia de Dios no puede, ni necesita, demostrarse. Dios es. Si no Lo sentimos, es peor para nosotros.

 

La ausencia de sentimiento es una enfermedad que algún día arrojaremos lejos de nosotros nolens volens.

Young India, 23/9/1926, p.333.


Esta creencia en Dios ha de basarse en la fe que trasciende la razón.

Sin duda, aun la llamada comprensión tiene, en el fondo, un elemento de fe sin el cual no podría sostenerse.

Así debe ser en la naturaleza misma de las cosas. ¿Quién podría transgredir los límites de su ser? Sostengo que en esta vida del cuerpo la comprensión total es imposible y, asimismo, innecesaria.

 

Todo lo que se requiere para alcanzar la máxima altura espiritual que le es dable lograr a los seres humanos, es una fe viva e inamovible.

Dios no está fuera de nuestra condición terrena.

 

Por consiguiente, una prueba externa - si la hubiere- no nos serviría de mucho.

Hemos de fallar siempre si tratamos de percibir a Dios a través de los sentidos, pues Él está más allá de ellos.

Si lo deseamos, podemos sentir a Dios, pero a condición de que nos apartemos de los sentidos.

La música divina suena incesantemente dentro de nosotros pero los ruidosos sentidos ahogan esa delicada música que es diferente e infinitamente superior a cualquiera que hayamos oído o percibido mediante nuestros sentidos.

Harijan, 13/6/1936, pp. 140-141.


Siempre he visto y creído que Dios nunca se nos aparece en persona, sino que lo hace bajo la forma de un acto que sólo podrá ser significativo para nuestra salvación en los momentos más oscuros.

Harijan, 10/12/1938, p. 373

**************************************************

..................................................................................................

..................................................................................................

..................................................................................................

..................................................................................................