El Dolor y el Amor

Todo aquel  que a través de su dolor  no vislumbra su cercano despertar espiritual y reniega de sus circunstancias solo atrasa su crecimiento y se mancha en el dolor generándose mas desdichas.

Es menester agradecer en silencio a la fuente desde donde emana el  sufrimiento puesto que ella   somete al hombre a prueba de paciencia, aceptación y buena voluntad.


A veces el hombre necesita de estas pruebas como una verdadera  piedra de toque que lo haga despertar de su letargo material.

Si todo esto no sucediera, como lograría el hombre  purificar su alma y equilibrar su karma o su posición  en la ley de causa y efecto.

Quizás el hombre no debería pedirle a su padre celestial que lo libre de los sufrimientos sino que lo provea de la suficiente entrega y fortaleza para transitar el dolor puesto que el mismo existe para perfeccionarlo y hacerlo crecer.

Los que sufren  mucho  es para que luego de  alcanzar su purificación gocen mucho mas todavía .

Es necesario ver en el dolor a un verdadero maestro y descubrir la lección que en el se encuentra oculta.

En una melodía la nota que no esta afinada en su conjunto produce desarmonia y desagrado.

Las almas que no responden al amor no son notas afinadas y armónicas  en la celestial música de las esferas.

El que no se conmueve con el dolor ajeno y lo siente muy lejano, esta alejado del sendero espiritual que conduce a la casa de su padre celestial.

Si no se siente el dolor ajeno se esta  alejado por propia voluntad del amor de Dios porque el que no sufre en el dolor de su hermano  evidentemente no lo ama y el que no ama a su hermano,  ¿como puede decir que ama a Dios.

Cuando se acude Dios por los pesares y no por verdadero amor , cuando se disipan los pesares el hombre  se olvida de Dios.

A los hombres les cuesta  creer que los sufrimientos que los aquejan son solo efectos de causas que ellos mismos generaron.

Les resulta mas fácil creer que son males que vienen del cielo y se manifiestan en la tierra sobre ellos creyendo paradójicamente que siempre la peor parte les toca a cada uno de ellos.

La ignorancia espiritual humana no discierne entre el castigo y el aprendizaje que a través del dolor realiza la ley de causa y efecto.

Una de las lecciones a aprender es que bajo ningún pretexto y circunstancia se debe generar dolor hacia otros.

Luego el espíritu al sublimar el dolor en puro amor divino universal eleva al hombre sobre sus miserias y lo sitúa sobre todo condicionamiento terrenal.

Para que el hombre transmute su dolor en luz tiene que erradicar definitivamente en si la raíz que en el causa la violencia, la intolerancia y la mala voluntad y luego perder totalmente la intención de herir a sus hermanos.

Después que el hombre sublima su ego no solo deja de causar dolor sino que siente el dolor de los otros como el suyo propio

Cuando se comienza a  sentir el dolor ajeno ya se ha perdido el poder de herir.

Cuando se siente el dolor de los demás también sobreviene el regocijo con sus alegrías.

Cuando el hombre no esta presente con los que sufren y se olvida de  el dolor ajeno lo agrava   y  lo  manifiesta.



Cuando llegaste a este plano físico, todos alrededor sonreían, solo tú llorabas. Vive tu vida de tal manera que cuando salgas de este mundo, todos lloren solo tú sonrías.