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“El Diezmo” como medio infalible de generar prosperidad 1º Parte El ser que practica el diezmo, comparte sus ganancias con Dios El hombre que comparte sus ganancias con Dios es rico en espíritu y esto demuestra que comprende y posee la fe que obra en la acción. Aquel que tiene la suficiente fe como para compartir sus ganancias con Dios, accede a la fuente inagotable de todas las riquezas.
Proverbios 3:9-10. Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Levítico 27:30. "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. Génesis 28:20. Jacob, después de haber recibido la visión que le indicaba que había una escalera mística entre la tierra y el cielo -la escalera de la Oración Científica y la actividad virtuosa- decidió allí mismo adoptar la práctica del diezmo, al caer en la cuenta de que "Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Malaquías 3:10. Traed los diezmos
al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto,
dice Jehová de los ejércitos, y yo abriré las ventanas
de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta
que sobreabunde. Miles de estudiantes de la Verdad han salido del desempleo y de lo que lucía como pobreza sin esperanza, a la seguridad y confort mediante la práctica del diezmo, y miles más lo están haciendo en la actualidad. El secreto del Diezmo Consiste en entender, que la única fuente de suministro es Dios y que todo negocio o empleo, inversiones o clientes, no son más que el canal a través del cual dicho suministro se manifiesta. Todos
los bienes que se poseen provienen de Dios y estos son
duraderos, en la medida que se reconozca su fuente original. La práctica del diezmo ha sido un hábito en la vida de muchos estudiantes de la Verdad. Se ha convertido en una parte tan regular de su vida que ellos, de manera natural, piensan de su propio dinero en términos de 90% de lo que resulte ser su ingreso neto. Automáticamente ponen de lado 10% que le pertenece a Dios, y nunca dudan ni por un momento si usarlo para otros fines. Esto lo hacen inteligentemente y por la única razón de que han percibido que ésta es la manera apropiada y correcta de actuar. El resultado de esta actitud es que tales personas siempre se encuentran libres de dificultades financieras. Aunque a lo mejor tengan otros problemas, nunca están carentes de prosperidad material. Ellos cumplen la ley, de manera que inevitablemente demuestran el resultado. Este hecho se está difundiendo ampliamente en el presente, pero lo que parece que no se tiene claro es el verdadero principio espiritual que le subyace. Siempre surgen las preguntas acerca de cómo se debería diezmar, en qué circunstancias debería practicarse o no; cuál dinero debería diezmarse y cuál no; en qué manera debería donarse el diezmo; en cuanto a si la práctica del diezmo es en realidad una receta infalible para volverse rico; y así sucesivamente.
Resulta fácil ver la diferencia entre la práctica espiritual del diezmo y la inútil práctica material de apartar la décima parte con la esperanza de hacer una buena inversión. El
diezmo es un éxito inevitable cuando se realiza desde lo espiritual,
pero como una inversión egoísta, está destinado al
fracaso. Continuara Mantram
de Unificación Mantram
de Unidad ¡Que así sea y así es! |